Hay muchas personas humanas que hacen vida contemplativa en el mundo 2.0, leen y leen, pero poco más. Me abordó la curiosidad sobre el porqué del solo leer y no expresar, escribir… pues estoy convencido de que en más de una ocasión estas personitas quisieran dar a conocer su opinión sobre algo que han leído.
En Internet casi todo se hace escribiendo, foros, Messenger, IRC, facebook o análogos espacios… se me ha revelado que algunas de estas personas adolecen de un mal que les acompleja, les censura y les clausura en un mundo sin letras y por tanto en el silencio.
Este mal tan horrible, se llama ortografía… o mejor dicho, las faltas ortográficas.
“No, si a mi ya me gustaría, pero hago muchas faltas y me da vergüenza”… madre mía de mi vida… que sinsentido es aceptar un mundo de expresión, de la comunicación, censurado por el mayor o menor acierto en su uso… la escritura se inventó para que las personas se expresaran, es un sistema de comunicación, sin la necesidad de expresarnos no existiría la escritura, por lo tanto, no es aceptable que el medio se imponga sobre la voluntad.
En infinidad de ocasiones he visto como gente postea una pregunta en un foro, y la respuesta de un desaprensivo es una corrección gramatical… menudo necio el que corrige, pues nadie está libre del error y menos de la ignorancia.
Sin embargo, la solución no está en aceptar la ignorancia y ser condescendiente, pues está al alcance de todos, la posibilidad de subsanar los errores a la par de aprender con la práctica.
Es conocido por mis amigotes más próximos que mis errores ortográficos han sido tan garrafales que hasta les dolía los ojos al verlos, sin embargo con el tiempo he ido mejorando hasta un nivel indoloro. Dicho esto, me vi en la necesidad de usar herramientas que me ayudaran a corregir esos errores en la intimidad y permitir expresarme con libertad y no tener que aguantar molestos ignorantes que no saben que lo son.
El procesador de textos… por definición es una de esas herramientas que dan soporte al escribiente en muchos aspectos y especialmente en el tema ortográfico, así pues, es lo que uso antes de postear un texto en la red, utilizar el Open Office, el Word, o lo que sea, para que nos subraye las faltas y además nos sugiera la palabra correcta es un prodigio que pasa invisible ante nuestras mentes necias.
Para colmo de lujos, navegadores Web, como el Firefox incorporan plugins que dotan de correctores ortográficos al mismo navegador, para precisamente poder postear donde sea sin necesidad de pasar por el procesador de textos y hacerlo con corrección. Aquí tenéis el enlace:
También me he encontrado en situaciones en la que el corrector no era suficiente, pues palabras que aunque estuvieran escritas correctamente, estaban fuera de contexto. Una maldita H o una malvada V desconcentraban al lector en el Que para llevarlo al Como.
Pues bien, en este mundo de prodigios invisibles, encontré la mano amiga del mismísimo Google, que se cuida incluso de que escribas correctamente con la cortesía de decirte “quizás quiso decir”…
Frases hechas… sinónimos, antónimos… toda la inmensidad del conocimiento está ahí, dos teclas más allá, solo hay que querer llegar... y como me dijo un mago hace muy poco, después de hacerme batir los brazos como un pajarraco, rezó: “no nos ha salido… no hemos volado… pero al menos, lo hemos intentado.” Y me sentí bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario